Nadie corrige lo suyo en silencio
El extorno se solicita y lo resuelve otra persona. El solicitante solo puede cancelarlo mientras nadie lo haya aprobado.
En una financiera nada se borra. Lo que se hizo mal se revierte, y queda escrito quién lo pidió y quién lo autorizó.
Un extorno revierte una operación ya registrada —un pago de cuota, un desembolso, un movimiento de caja— pero no la elimina. Se solicita, alguien con autoridad resuelve, y el sistema deshace el efecto dejando toda la huella: qué se revirtió, quién lo pidió, quién lo aprobó y cuándo.
El extorno se solicita y lo resuelve otra persona. El solicitante solo puede cancelarlo mientras nadie lo haya aprobado.
Si ya hay un extorno aplicado o uno en trámite sobre el mismo documento, el sistema lo bloquea.
La reversa se ejecuta dentro de la misma operación que la aprobación. Si algo falla, todo vuelve atrás: nunca queda a medias.
Cada estado deja constancia. Aprobar y aplicar son dos cosas distintas, y por eso se ven por separado.
Al solicitar se guarda un snapshot del documento original: monto, descripción y datos.
También puede quedar RECHAZADO, o ANULADO si el solicitante lo cancela antes.
El sistema ejecuta la reversa en la misma transacción de la aprobación.
Los ajustes de cuadre no tienen reversa automática: quedan aprobados para resolverse a mano.
Cada reversa es idempotente: si el documento ya estaba extornado, no vuelve a aplicarse.
El extorno toca a los módulos donde ocurrió el error, y solo a esos.
Si la respuesta es «lo borramos y lo volvemos a hacer», conviene que veas esto.
Solicitar demo gratis