El efectivo en tránsito no infla tus números
Mientras el dinero va en el bolsillo del gestor no cuenta en la caja ni en el cuadre del día. Lo que ves en el sistema es lo que está contado.
El dinero que se cobra en la calle es el punto más frágil de una financiera. Aquí no existe en los libros hasta que alguien lo cuenta.
El gestor cobra donde está el cliente y genera un voucher con su número. Ese cobro queda en una zona de espera: no aparece en la caja, no cuenta para el cuadre y no marca la cuota como pagada. Al volver, reporta el lote del día y el cajero lo aprueba contra el efectivo que recibe en la mano. Recién ahí el pago se vuelve real.
Mientras el dinero va en el bolsillo del gestor no cuenta en la caja ni en el cuadre del día. Lo que ves en el sistema es lo que está contado.
El cajero aprueba solo si el monto coincide exacto. Si no, lo observa y ese cobro no entra a ningún lado — no hay parciales ni faltantes por cobrar.
El administrador habilita a un analista como gestor. No hay que crear usuarios ni reorganizar el equipo para empezar a cobrar afuera.
Cada cobro de campo pasa por su propia zona de espera antes de convertirse en un pago. El paso que importa es el tercero.
El gestor registra el cobro donde está el cliente y genera el voucher con su número.
Al volver, el gestor reporta el lote del día completo y queda en la bandeja del cajero.
El cajero cuenta y aprueba. Solo entonces se crea el pago, entra el ingreso a su caja y la cuota queda pagada.
El cajero lo rechaza y el cobro no toca la caja ni la cuota. Queda registrado para revisarlo.
Anular un cobro ya emitido no lo decide quien cobró: el gestor lo solicita y lo resuelve el Gerente General.
La cobranza de campo no reemplaza nada: se apoya en la caja, la cartera y los reportes que ya usas.
Si la respuesta tarda en llegar, ese es justamente el problema. Agenda una demo y te mostramos cómo se ve resuelto.
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